domingo, 3 de mayo de 2026

La Madre

El juglar subrayó con un arpegio del laúd y con una sonrisa que era casi una mueca el final de su balada, mientras el público, formado por gruesos campesinos que llenaban la posada, explotaba en grandes carcajadas. Se giró justo a tiempo de esconder unas lágrimas de felicidad que tenía reservadas para este momento en concreto y corrió raudo hacia su camerino improvisado; allí él también explotó, mas en su caso con una cascada de sollozos de felicidad no contenida que acabó de un plumazo con años de tristeza y sufrimiento silenciosos. Cuando pudo al fin calmarse, consiguió oír con claridad por encima de los últimos temblores llorosos que el público demandaba su vuelta al escenario con una sinfonía de palmas que en un momento dado se coordinaron hasta conseguir unificar un ritmo que ya quisieran para sí en cualquier evento lúdico musical. Arregló los desperfectos que observó en su rostro provocados por aquel desahogo con una nueva capa de maquillaje, suspiró hondo una, dos, tres veces, y volvió al rústico escenario.

En cuanto llegó, la claridad de decenas de velas encendidas a la vez le cegó por un momento. Le costó un rato ajustar sus pupilas para poder fijarse en su público y agradecerle su apoyo con cruces de miradas expresivas y reverencias de protocolo. Cuando enfocó la última fila, alguien se levantó y se quitó el abrigo: debajo portaba un traje de juglar tan rómbico y colorido como el suyo y, desde allí, recibió un par de besos que le llegaron volando y que él recogió con destreza y recolocó en sus mejillas con el pecho henchido de orgullo de padre.

Mientras, parapetada detrás de una oronda camarera, una esposa y Madre observaba la escena… 

© Patxi Hinojosa Luján

(03/05/2026) 

Por esas casualidades de la vida (y algunos entenderéis por qué digo esto…), el tercer libro de mi tercer estante resulta que es (en el momento de la convocatoria, porque puede variar en función de nuevas adquisiciones) Los ladrones del Santo Grial, de Renato Giovannoli (Editorial El Barco de Vapor) y que me regaló hace muchos años nuestro hijo menor.