El juglar subrayó con un arpegio del laúd y con una
sonrisa que era casi una mueca el final de su balada, mientras el público,
formado por gruesos campesinos que llenaban la posada, explotaba en grandes
carcajadas. Se giró justo a tiempo de esconder unas lágrimas
de felicidad que tenía reservadas para este momento en concreto y corrió raudo
hacia su camerino improvisado; allí él también explotó, mas en su caso con una
cascada de sollozos de felicidad no contenida que acabó de un plumazo con años
de tristeza y sufrimiento silenciosos. Cuando pudo al fin calmarse, consiguió
oír con claridad por encima de los últimos temblores llorosos que el público
demandaba su vuelta al escenario con una sinfonía de palmas que en un momento
dado se coordinaron hasta conseguir unificar un ritmo que ya quisieran para sí
en cualquier evento lúdico musical. Arregló los desperfectos que observó en su
rostro provocados por aquel desahogo con una nueva capa de maquillaje, suspiró
hondo una, dos, tres veces, y volvió al rústico escenario.
En cuanto llegó, la claridad de decenas de velas
encendidas a la vez le cegó por un momento. Le costó un rato ajustar sus pupilas
para poder fijarse en su público y agradecerle su apoyo con cruces de miradas
expresivas y reverencias de protocolo. Cuando enfocó la última fila, alguien se
levantó y se quitó el abrigo: debajo portaba un traje de juglar tan rómbico y
colorido como el suyo y, desde allí, recibió un par de besos que le llegaron
volando y que él recogió con destreza y recolocó en sus mejillas con el pecho
henchido de orgullo de padre.
Mientras, parapetada detrás de una oronda camarera, una esposa y Madre observaba la escena…
© Patxi Hinojosa Luján
(03/05/2026)
Por esas casualidades de la vida (y algunos entenderéis por qué digo esto…), el tercer libro de mi tercer estante resulta que es (en el momento de la convocatoria, porque puede variar en función de nuevas adquisiciones) Los ladrones del Santo Grial, de Renato Giovannoli (Editorial El Barco de Vapor) y que me regaló hace muchos años nuestro hijo menor.

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