El juglar subrayó con un arpegio del laúd y con una
sonrisa que era casi una mueca el final de su balada, mientras el público,
formado por gruesos campesinos que llenaban la posada, explotaba en grandes
carcajadas. Se giró justo a tiempo de esconder unas lágrimas
de felicidad que tenía reservadas para este momento en concreto y corrió raudo
hacia su improvisado camerino; allí él también explotó, mas en su caso con una
cascada de sollozos de felicidad no contenida que acabó de un plumazo con años
de tristeza y sufrimiento silenciosos. Cuando pudo al fin calmarse, consiguió
oír con claridad por encima de los últimos temblores llorosos que el público
demandaba su vuelta al escenario con una sinfonía de palmas que en un momento
dado se coordinaron hasta conseguir unificar un ritmo que ya quisieran para sí
en cualquier evento lúdico musical. Arregló los desperfectos que observó en su
rostro provocados por aquel desahogo con una nueva capa de maquillaje, suspiró
hondo una, dos, tres veces, y volvió al rústico escenario.
En cuanto llegó, la claridad de decenas de velas
encendidas a la vez le cegó por un momento. Le costó un rato ajustar sus pupilas
para poder fijarse en su público y agradecerle su apoyo con cruces de miradas
expresivas y reverencias de protocolo. Cuando enfocó la última fila, alguien se
levantó y se quitó el abrigo: debajo portaba un traje de juglar tan rómbico y
colorido como el suyo y, desde allí, recibió un par de besos que le llegaron
volando y que él recogió con destreza y recolocó en sus mejillas con el pecho
henchido de orgullo de padre.
Mientras, parapetada detrás de una oronda camarera, una esposa y Madre observaba la escena…
© Patxi Hinojosa Luján
(03/05/2026)
Por esas casualidades de la vida (y algunos entenderéis por qué digo esto…), el tercer libro de mi tercer estante resulta que es (en el momento de la convocatoria, porque puede variar en función de nuevas adquisiciones) Los ladrones del Santo Grial, de Renato Giovannoli (Editorial El Barco de Vapor) y que me regaló hace muchos años nuestro hijo menor.

Patxi, nos dibuja una escena de una ternura inmensa, con mucha verdad y mucho oficio narrativo. Me ha recordado a esos momentos en que la vida te devuelve un abrazo justo cuando ya no esperabas nada. Gracias por compartirla. Abrazos desde Venezuela (y esa casualidad de la vida que sea el libro un regalo de tu hijo menor)
ResponderEliminarMuchas gracias, compañera, por pasarte a leer mi aportación al reto de este mes y dejarme tan bello y motivador comentario.
EliminarTe envío un fuerte abrazo, Raquel.
Un texto profudo y sentido que igual sirve para el dia de la madre, como para el del padre.
ResponderEliminarY el disfraz, para carnaval😝
Abrazooo
Ja, ja, ja, ¡muy ocurrente lo del disfraz para Carnavales, Gabiliante, me ha encantado!
EliminarMuchas gracias por tu visita y por comentar el micro.
Te envío un fuerte abrazo, compañero.
Pues sí, menuda casualidad, Patxi, y qué buena manera de enlazar con el relato anterior. Un micro precioso, emotivo y lleno de ternura. También qué bonito que el regalo fuera de tu hijo. Has cerrado el círculo de maravilla. Estupendo todo.
ResponderEliminarMuchas gracias, compañera. Es para mí todo un honor recibir tu visita con el regalo añadido de tu cariñoso, elegante y generoso comentario.
EliminarTe envío un fuerte abrazo, Marta.
Hola Patxi, qué relato más hermoso y bien contado, y a la vez que tierno todo. Y que lo que nos cuentas del regalo del libro le de un final tan redondo a a esta historia. Que si una lo ve bien pues no tiene final al final a seguir disfrutando.Un abrazote
ResponderEliminarHola, Ainhoa.
EliminarAgradezco un montón tu lectura y generoso comentario. Sí, toda una casualidad el que el libro del que parte la frase inicial fuera un regalo de nuestro hijo menor, teniendo en cuenta la trama del micro...
Te envío un fuerte abrazo, compañera.
Patxi, nos has traído un microrrelato de una ternura exquisita. Más de uno nos sentiremos conmovidos por el instante de emoción indescriptible que puede uno alcanzar sobre un escenario, sobre todo cuando está en juego el amor de un ser amado. ¡¡Muchas gracias!! y ¡¡Muchas felicitaciones!!
ResponderEliminarUn abrazo grandote de Marlen
Hola, Marlen.
EliminarMuchas gracias, compañera, por volver a pasar por mis letras y regalarme tan bello, generoso y motivador comentario.
Y además me das las gracias, cuando soy yo el que te las da a ti por haber compartido tan emotivo micro para este reto; justo vengo ahora de leerlo y comentarlo...
Te envío un fuerte abrazo.
Hola, Patxi, un relato muy visual y que transmite mucho sentimiento. Nos haces partícipes de la escena y de ese homenaje bien merecido al juglar. Momentos de gloria que siempre se atesoran. Te felicito. Abrazo fuerte.
ResponderEliminarHola, Ana.
EliminarTe agradezco de corazón que hayas pasado a leer mi micro y dejado tu visión del mismo con tan bellas palabras.
Te envío un fuerte abrazo.
Buenas, Patxi.
ResponderEliminarUn relato muy bonito y con mucho sentimiento. Ese orgullo de padres por el hijo, eso siempre será lo más grande en la paternidad.
Un saludo.
Irene
Hola, Irene.
EliminarMuchas gracias por pasarte a leer mi micro y por dejarme tan agradable comentario.
Te envío un fuerte abrazo.
Hola Patxi! Muy emotivo este microrelato! Y es que no hay nada como sentir orgullo por los nuestros y que ellos lo sientan por uno! Muy reconfortante! Un abrazote!
ResponderEliminarHola, Marifelita.
EliminarMuchas gracias, de corazón, por tu tiempo para visitar mi blog y por tus emotivas palabras.
Te envío un fuerte abrazo.
Nos dejas un relato cargado de ternura y sentimiento.
ResponderEliminarEse final con el regalo de libro es perfecto.
Un abrazo Patxi
Puri
Hola, Puri.
EliminarMuchas gracias por tu visita y por tus bellas palabras, que valoro en su justa medida.
Te envío un fuerte abrazo.
Hola, Patxi! Me ha gustado mucho como vas desgranando las ideas de este relato, nos muestras la escena poco a poco, nos presentas a los personajes de uno a uno y una vez la escena ya ha ganado algo que hace que este, el personaje, cobre mayor dimensión. Muy tierno y emotivo y cargado de sentimiento.
ResponderEliminarMuchas gracias por participar y un fuerte abrazo!
Hola, Pepe.
EliminarSoy yo el que vuelve a darte las gracias por organizar este "microrreto" tan original y también por regalarme tu tiempo y tu comentario, tan elegante y motivador como siempre.
Por cierto, en su día te dejé mi apreciación a tu propuesta, aunque no sé si llegaste a verla entre tantos comentarios... En todo caso te la resumo: ¡me encantó!
Te envío un fuerte abrazo.
Cuando no esperas nada de la vida y esta te recompensa tu esfuerzo y sacrificio, rompes en lágrimas de gratitud. Más, cuando percibes el orgullo que sienten por ti, tus seres queridos.
ResponderEliminarEmotivo relato.
Un abrazo.
Hola, tocayo.
EliminarMuchas gracias por tu visita y por tu emotivo y gratificante comentario.
Te envío un fuerte abrazo, Francisco.
¡Hola Patxi! Un relato muy emotivo que destila ternura. Me ha gustado mucho como nos vas introduciendo en el relato y en los personajes poco a poco, dando detalles que nos hacen terminar de componer la escena.
ResponderEliminarUn saludo.
Hola, Rocío.
EliminarTe agradezco un montón que te hayas pasado a leer mi aportación y que hayas dejado tu impresión sobre él en forma de elegante comentario.
Te envío un fuerte abrazo.
felicidades me ha encantado.
ResponderEliminarHola, Manuel.
EliminarMuchas gracias por tu visita y por tu efusivo comentario.
Te envío un fuerte abrazo.
hermosa escena... el éxito absoluto viene con el reconocimiento estando presentes los que amamos y nos aman... Excelente relato.. ¡Saludos!
ResponderEliminarHola, Octavio.
EliminarAgradezco infinito tu visita y tu generoso comentario, máxime al ver que en esta ocasión tú no has participado en el "microrreto".
Te envío un fuerte abrazo.
Hola, Paxi, me ha gustado mucho tu micro, ese escenario familiar de la posada, en el que se cuecen las emociones lentamente pero con un despliegue de sensibilidad y delicadeza narrativa que nos hace parte del publico, solo que en lugar de reír, sollozamos de alegría y emoción junto a esa esposa y madre que hace las veces de camarera y se llena de emoción al ver a su hijo enviarle esos besos a su padre, su marido. Me has hecho pensar en lugares de alojamiento que sobreviven gracias al grupo familiar que los sostiene, la diversión sana que ofrecen y al arte que allí desarrollan usando sus talentos y dando vida a todo un pequeño poblado. Allí predomina el amor y la camaradería. Felicidades por tan hermoso micro, y felices días venideros.
ResponderEliminarMuchas gracias, amiga Harolina, por la sorpresa de tu inesperada visita (pues ya estamos en junio...) y por un comentario con tan bellas y escogidas palabras y una felicitación que no sé si merezco.
EliminarTe envío un fuerte abrazo, compañera.