lunes, 20 de noviembre de 2017

Sin disfraces

Mi novena aportación a «Relatos en cadena», de cien palabras, en la Cadena SER. En esta ocasión teníamos que comenzar con «No podremos salir del castillo hasta el próximo Halloween...».

No podremos salir del castillo hasta el próximo Halloween, en esta lúgubre estancia todos lo tenemos asumido. Incluso la pequeña Selene, tan distinta ella, lo acepta porque aspira, entusiasmada, a participar en el ritual de cada año; pero nuestra hermana no entendió que papá prescindiera de mamá poniendo en riesgo nuestra triunfal aparición anual. Es cierto que, poco después, ella colaboró una última vez en los festejos con su caracterización más realista, rígida y fría; sin embargo, hoy su presencia sería inadecuada.
Brota ahora aquel recuerdo en mí: Papá buscándose en los espejos, gritando que el desliz de mamá no podía quedar sin castigo, que por eso la momificó...

© Patxi Hinojosa Luján
(15/11/2017)

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Preguntas

Mi octava aportación a «Relatos en cadena», de cien palabras, en la Cadena SER. En esta ocasión teníamos que comenzar con «¿Qué será lo que le ponía su madre?...».

¿Qué será lo que le ponía su madre? La pregunta le martilleaba las sienes cada vez que, al acabar el recreo, sus extenuados amiguitos regresaban a clase buscando unos asientos que se convertían en los más cómodos sofás; porque, mientras, él lo hacía tarareando canciones sin el menor signo de fatiga.
Cuando un buen día se animó a hacerle la delicada pregunta a su madre, ésta le contestó con evasivas, admitiendo sólo que manejaba un ingrediente secreto que a veces incluía en el bizcocho del desayuno.
Y entonces le asaltó una nueva pregunta: ¿sería por eso por lo que tenían casi siempre los ojos tan rojos…, los dos?

© Patxi Hinojosa Luján
(08/11/2017)

lunes, 6 de noviembre de 2017

Penas

Mi séptima aportación a «Relatos en cadena», de cien palabras, en la Cadena SER. En esta ocasión teníamos que comenzar con «Y se ríe...».

Y se ríe, cómplice, aunque sólo lo haga en soledad. Imagino su expresión cotidiana, disimulando, tan fría como la lápida que cubre los restos de nuestro compañero.
Ahora él es feliz por mí, lo conozco bien, mas nunca se permitirá, si es observado, mostrar en su semblante ni una leve sonrisa; aspira a acabar sin sobresaltos su particular pena.
Sé que sabe que estaré esperándole cuando termine, y entonces ya podremos reír juntos al evocar la mañana en que al pasar lista no me encontraron allí. Pero debo confesárselo: Él tenía razón, no fue fácil excavar aquel túnel y escapar de la prisión.

© Patxi Hinojosa Luján
(01/11/2017)