Ahora que, si miramos desde una ventana
con vidriera, comprobamos con horror que una creencia tiene más valor que la dignidad
e integridad de una vida humana, sobre todo si no es la propia o la de algún
ser cercano la que entra en la macabra rifa de turno, y los titulares que
introducen las noticias de estas barbaries se quedan ya en eso, en titulares,
porque se ignora la letra pequeña por contrato moral con la tranquilidad
emocional…
Ahora que, navegando por el «mar
enredado», constatamos que, como decía el maestro creador de la Tierra Media,
algunos ya no paran a preguntarse si son capaces de devolver la vida antes de
apresurarse a despojar de ella a su prójimo…
Ahora que, mirando por el «ojo de buey»,
observamos que la madre Tierra se enfada con sus hijos más a menudo de lo que
sería de desear, y todos se preguntan cuál será el motivo, aunque solo hasta que
al darse la vuelta siguen con su voraz avaricia destructora…
Ahora que, si vigilamos desde las
trincheras, en cada sitio y lugar su «gran jefe» mira para otro lado cuando de
resolver problemas sociales se trata, siendo ese otro lado su cuenta corriente
y las de sus allegados, engordando estas a la vez que disminuyen las de sus
representados y desangrados paisanos, que también adelgazan en solidaridad con
sus bienes mientras en sus corazones aumenta en la misma proporción la
indignación…
Ahora que, oteando desde la iluminada ventana panorámica,
el plan del «gran poder» está dando sus frutos y la Cultura tiene muchos menos
adeptos ya que esos tertulianos televisivos sin preparación, sin conocimientos,
sin clase… modernos gurús en esta era tecnológica a la que algunos quieren
privar de los más mínimos valores…
***
Ahora que todavía, si miramos bien por esa
ventana entreabierta para que pueda entrar el aire, aún podemos encontrar
miembros de la resistencia moral, aquí y allá, ejerciendo su justo proselitismo
en aras de conseguir un mundo mejor y más justo…
Incluso ahora, cuando después de cinco
siglos terrestres volvemos a pasar rozando vuestros dominios… tampoco ahora haremos
parada en vuestro planeta.
Cerraremos figuradamente las puertas y ventanas
de nuestra nave para que no nos contaminéis y, discretamente como siempre, seguiremos
nuestro viaje interplanetario en busca de otra raza que comparta nuestros ideales
de respeto e igualdad.
***
Ahora… ¿qué?
© Patxi Hinojosa Luján
(30/12/2014)
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