lunes, 2 de diciembre de 2019

Horizontes - Tercer Acto

Escena I

Alessia, Evita, Lucena y Maitane están charlando (sin que las oigamos) mientras pasean. Ven un par de bancos y se sientan.

Evita: Primero lo de las citas para las entrevistas, sin que pudiéramos contarnos nada unos a otros ni antes ni después, y el lunes ella toma la iniciativa y nos convoca a la cena de amigas de mañana sin siquiera habernos puesto de acuerdo antes entre todas, como ha sido costumbre desde siempre.

Alessia: No sé lo que estará tramando Claire, pero está muy, pero que muy rara. Y encima hace que nos sintamos mal porque lo estamos hablando entre nosotras cuatro cuando en teoría no tendríamos que hacerlo porque lo tenemos prohibido. (Gesto de «puchero»)

Lucena: ¡Somos maaaaaaaalas!

Alessia: No, solo un poco traviesas.

Maitane: Muy traviesas, y no solo por esto, chicas. (Más risas)

Evita: La culpa es suya, a quién se le ocurre decirnos que mantengamos algo en secreto, si es cuando más ganas se tienen de contárselo a alguien.

Lucena: ¡Y que lo digas…! (Risas sin control)

Alessia: Cambiando de tema, como ya sabéis, retomé a partir del pasado viernes el contacto con Carlo, mi hermano; me ha dicho que coincidió contigo en la consulta de Claire, Maitane.

Maitane: Así es. Yo ya le conocía de vista, de verle un par de veces en el patio de la escuela, recogiendo a tu hijo de la clase de Lucena. Aunque es cierto que al principio no lo reconocí, el otro día en la sala de espera nos presentamos formalmente, aunque fuera de una manera un tanto atípica.

Alessia: ¿Atípica, qué quieres decir con eso?

Maitane: Básicamente que no le oculté que tenía una mala opinión de él por lo que tú nos habías contado, aunque al momento me explicó lo del malentendido y lo de vuestra reconciliación y la conversación perdió la tensión que tuvo durante unos instantes, que fueron más bien breves.

Alessia: Sí, ese encuentro ha supuesto un gran alivio para mí, y pienso que para él también.

Evita: ¡Hay que ver cómo eres, Maitane, tú siempre tan directa! (Risas)

Lucena: Hiciste bien, Maitane, intentando hacer ver al Carlo de antes de la reconciliación que no era santo de nuestra devoción. ¡Cómo podías saber todos los detalles sobre su postura si ni siquiera Alessia los conocía hasta hacía unos pocos minutos!

Alessia: Por cierto, Lucena, cambiando de tema otra vez pero enlazando con lo anterior, ¿qué tal Ismael en clase? Tengo miedo de que con las nuevas actividades extraescolares se haya descentrado. Su padre y yo queríamos inscribirlo a una academia de Música para estudiar Solfeo y él nos puso una condición: que iría solo si le dejábamos apuntarse al equipo de fútbol del barrio en el que juegan varios amigos suyos; así es que de repente tiene esas dos nuevas ocupaciones.

Lucena: No tengas cuidado, tu hijo sigue tan atento y participativo, yo lo veo igual que siempre. No es el mejor de la clase, pero tampoco hace falta que lo sea.

Alessia: Me tranquilizas, amiga. (Y, dirigiéndose a sus tres amigas) ¿Hace una cerveza, chicas?, podemos celebrar, por ejemplo, que ya no tengo guardia hasta el domingo…

Lucena: … y que yo no tendré que lidiar con mis fierecillas hasta el lunes. ¡Hace! ¡Bendito viernes tarde!

Maitane: ¡No tendrás no, no tendremos que lidiar!, (risas) porque las mías no son fierecillas sino fieras con las hormonas bien revueltas. ¡Hace!

Evita: Yo el domingo no tengo que madrugar…, aunque lo que es  mañana sí que tendré que oler algunos pies más aparte de los míos durante tooooooda la mañana (Risas de las cuatro). ¡Pero por mí también hace! ¿Seguro que te sentará bien la cerveza, Alessia?, tienes cara de cansada y de sueño.

Alessia: ¡Seguro! Reconozco que tienes razón, pero estate tranquila. (Esboza una sonrisa) Me has hecho recordar algo: Alguien nos definió una vez a los anestesistas como «gente medio dormida atendiendo a gente medio despierta»; (pausa, pensativa) y no le faltaba razón, yo me paso media vida así, a veces medio dormida, a veces medio despierta…

Las cuatro amigas ríen mientras se levantan; se alejan manteniendo una conversación que otra vez se torna inaudible para los espectadores.

(Continúa...)

© Patxi Hinojosa Luján
(28/06/2017)

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