jueves, 25 de septiembre de 2014

Un reto inusual

       Aunque formaban parte de un todo indivisible, no por ello dejaban de tener su autonomía en asuntos concretos. Pero es bien cierto que al final siempre, si en el asunto en cuestión no acababan de ponerse de acuerdo, la opinión de uno de los dos tenía que prevalecer… era inevitable que un único criterio tuviera que aportarse a cada situación vital.

       Un día, y sin venir a cuento, uno de los dos le propuso al otro un juego: le retó a que cada uno de ellos compusiera un relato corto o micro relato, de un máximo de 450 palabras (como aconseja y recomienda Mike Pitt para las entradas más o menos periódicas en los tan extendidos blogs, de rabiosa actualidad), y que ambos representaran al ente al que pertenecían al día siguiente en su propio blog, sin más margen de tiempo… Solo habría que esperar un par de semanas más para ver cuál de ellos había tenido más éxito en su círculo más cercano, el que incluía a sus fieles lectores, para así tener a un ganador, el triunfador que no pasaría de virtual por pertenecer ambos al mismo micro mundo. Y así lo pactaron, y así lo hicieron.

       No propusieron un tema en concreto, la temática sería libre. Ambos se pusieron, ¡y es un decir!, manos a la obra, la escasez de tiempo apremiaba…

       Al día siguiente, «nuestro blog» apareció con dos nuevos relatos que escrupulosamente respetaban el consejo en cuanto a número de palabras y que reflejaban dos historias que nada tenían que ver una con otra. En los días sucesivos, ninguna otra entrada hizo acto de presencia por lo que los visitantes tuvieron tiempo de leer tranquilamente las dos últimas aportaciones y valorarlas (si así lo estimaban oportuno) con sus personales comentarios. Se dio el margen suficiente de días hasta que ya intuyeron que no habría más valoraciones. Había llegado el momento del recuento final.

       El relato cuyo borrador había sido escrito con tinta de color gris luna tuvo más comentarios y valoraciones positivas que el que en un principio se esbozó con tinta color rojo pasión, aunque los de este eran en su mayoría más extensos y apasionados, mostrando una cercanía, respeto, calor y afecto que no aparecían tanto en los de aquel, en general más fríos. Nuestros dos aspirantes a escritor, por los distintos motivos antes expuestos, reconocieron en el otro al ganador del reto, por lo que se dieron afectuosa y virtualmente la mano en señal de reconocimiento y admiración, y volvieron con la máxima concentración a sus respectivos cometidos, indispensables para la supervivencia del ente del que formaban parte, y por ende de las suyas propias…

Patxi Hinojosa Luján
(25/09/2014)      

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