viernes, 12 de febrero de 2016

No te reprocharé


No te inquietes, hoy no te reprocharé nada.
No te reprocharé que hagas oídos sordos a mis lisonjas, camufladas siempre en mis silencios.
No te reprocharé que ignores mis caricias, disfrazadas de suplicantes miradas.
No te reprocharé que no te sientas la protagonista de mis fantasías, cuando todos sus guiones fueron escritos pensando en ti.
¿Cómo reprocharte algo de lo que no puedes ser consciente?   
¿Cómo podría osar hacerlo si tú aún ni sabes que existo?
***
Y contigo ya hablaré, ya. Me dijiste que eras mi cobardía, pero nunca, en las ocasiones en que logré acercarte desde detrás de la vuelta de la esquina, insinuaste, y menos confesaste, que podrías llegar a complicar tanto mi existencia.
Menos mal que también me rodeo de aliados, como mi amiga osadía. Aparece cuando menos me lo espero, a su sola voluntad, sí, pero aparece, y ello otorga a mi vida un halo de expectación que me hace estar alerta a cada momento, preparado para la estimulante experiencia de no ser yo.
***
No te reprocharé que me reprocharas todo aquello cuando al final conseguí que frecuentaras y te perdieras, conmigo, en mis mundos ilusorios.
No te reprocharé que ya no me consideres el ombligo del mundo cuando yo hace tiempo que tampoco lo hago, justo desde que me deshice de esa droga que me alejaba de la realidad: mi vanidad.
Ni siquiera te reprocharé, fíjate, que ya nunca me reproches nada.
Como tampoco te reprocharé que ya no tenga nada que reprocharte, yo, que hice de mi vida el reproche, y eso es algo que sí reprocho, que sigo reprochándome.

© Patxi Hinojosa Luján
(12/02/2016)