domingo, 31 de agosto de 2014

Esa luz blanca…

       No sé si la llegaste a ver o no, aunque en más de una ocasión algunos, entre los que me incluyo, lo reconozco, intuimos que sí. Pero esa luz blanca, tan mencionada en historias de diversos estilos, tendrá que esperar, esperemos que por muchos años. Tu fortaleza física y mental y tu inmensa paciencia, aderezadas por el apoyo constante, incondicional y prioritario de los que tú ya sabes, tus seres más preciados y queridos, han conseguido que la puerta al final de ese túnel acabara cerrándose para ti antes de que llegaras a ella, apagando así esa deslumbrante y nívea claridad; y ello te permitiera, con un esfuerzo sobrehumano eso sí, girarte esos tantas veces mencionados ciento ochenta grados para poder mirar y enfrentar la otra cara de la moneda de la vida, mucho más amable si nos atenemos a lo que nuestra consciencia mortal nos dicta e indica, y dirigirte hacia ella con toda la determinación y dignidad que tu estado te permitía.

       Y en estas estás, con muchas más zancadillas superadas de las que una verdadera justicia vital hubiera debido permitir, aunque aún con retos pendientes para los que, y tú lo sabes, no te va a faltar toda la fuerza del apoyo y acompañamiento posibles.

       Llegados a este punto, y por aquello de que no me oyes, lo que me daría mucha vergüenza (ya me conoces), puedo decirte sin rubor que eres un buen hombre, pero también eres un hombre bueno; que aunque pudiera parecer lo mismo, no lo es exactamente... Hay una sutil diferencia, pero lo asombroso en tu caso es que cumples a la perfección con las premisas que definen ambas acepciones. Y créeme si te digo que es sumamente difícil encontrar personas así, como tú. Y es por ello que se te respeta y quiere tanto, y es por ello que hemos tenido tres meses el corazón encogido…

       Y ahora estás tú, gracias al Universo, con la ilusión recuperada cual chiquillo después de una decepción rápidamente olvidada… Solo hace falta que cuando estés en alguno de esos delicados trances pendientes, esas asignaturas que se te atravesaron y quedaron «para septiembre», los dioses que controlan, dominan y distribuyen la mala suerte, la fatalidad o llámalo como quieras, estén mirando para otro lado, ¡por una vez, no estaría nada mal para variar! Por ejemplo, se me ocurre que ahora que ha comenzado la Champions League podrían irse comprando la camiseta del equipo que menos les desagrade para animarle y dejen así ya de joder…

       Seguiremos en la batalla, camarada. Nadie podrá con nosotros...

       Nadie podrá con nosotros, aunque estuvieron muy cerca ayer…

Patxi Hinojosa Luján

(31/08/2014)